En resumen
- Muchas personas autistas buscan una presión firme y uniforme. Un abrazo fuerte, un nórdico pesado, un montón de cojines. A menudo ayuda a que el día se asiente.
- La presión puede venir del peso, de un apretón o de empujar contra una resistencia. Cada una encaja con un cuerpo distinto.
- Quien lo lleva puesto es quien manda. Se lo pone cuando quiere, se lo quita cuando quiere, y siempre puede quitárselo sin ayuda.
Son las cuatro y media de una tarde de febrero y ya casi ha anochecido. La puerta de casa da un portazo. Una mochila aterriza en el recibidor, un zapato en la cocina, el otro quién sabe dónde.
Tu hija no saluda. Va directa al sofá, quita todos los cojines, se tumba y se los amontona encima. Luego la manta. Luego te pide que te apoyes sobre ella. No con fuerza. Lo justo.
Diez minutos después sale a gatas, con las mejillas sonrosadas, y pregunta qué hay de merienda.
Si en tu casa también hay una montaña de cojines, este artículo es para ti. Trata de la presión profunda. De por qué algunas personas la buscan y de cómo el peso o un apretón firme pueden integrarla en un día normal.
Algunos cuerpos buscan presión
La presión profunda es una presión firme y uniforme sobre el cuerpo. Un abrazo fuerte. Un nórdico pesado. Es distinta de un roce suave, que a muchas personas autistas les resulta cosquilloso o desagradable.
Muchos niños y adultos autistas la buscan sin que nadie se lo enseñe. Se meten en el hueco entre el sofá y la pared. Quieren tres mantas aunque haga calor. Piden abrazos casi demasiado fuertes.
Fíjate en cuándo ocurre. A menudo es después del cole, después de una fiesta, después de un día de ruido, gente y cambios. Muchos describen la presión como algo que les ancla. Les ayuda a sentir dónde está su cuerpo y dónde termina.
Aquí no hay nada que arreglar. El cuerpo te está diciendo lo que le gusta. La cuestión es cómo dárselo de forma segura en los momentos en que una montaña de cojines no es una opción.
El peso y el apretón son dos cosas distintas
La primera forma es el peso. La NordicHug Weighted Hoodie parece una sudadera con capucha normal y suave. Por dentro lleva pequeñas bolitas de vidrio silenciosas cosidas en compartimentos, de modo que el peso se reparte de manera uniforme por la parte superior del cuerpo. Nadie lo ve y nadie lo oye. Está disponible en tallas infantiles desde 6 a 8 años hasta 12 a 14 años.
La segunda forma es el apretón. El chaleco Bear Hug ofrece justo eso. Es una envoltura corporal con dos tirantes, ambos ajustables, para que quien lo lleva lo haga más firme o más holgado. Se ajusta bien, no se mueve cuando te mueves y puede llevarse debajo de la ropa. Está disponible en cuatro tallas, de la S a la XL. Para elegir, mide la parte más ancha del torso, el pecho o la barriga, la que sea mayor.
¿Cuál encaja mejor? Piensa en dónde se quiere la presión. Un niño al que le gusta una manta alrededor de los hombros quizá prefiera la sudadera. Un niño que se cruza de brazos con fuerza o al que le encanta un abrazo firme alrededor de la cintura quizá prefiera el chaleco.
Empujar también cuenta
La presión no solo viene de fuera. Empujar, tirar y estirarse contra algo da al cuerpo un estímulo parecido. Piensa en cargar con la compra o en empujar una puerta pesada.
La Stretch easy es una banda de nailon y lycra pensada precisamente para ese tipo de resistencia y estiramiento. Está disponible en tres tallas según la altura. La S es para menos de 158 centímetros, la M para 158 a 168 y la L para 168 a 180. Cinco minutos empujando contra una banda antes de los deberes son mucho más fáciles de organizar que cargar con la compra.
Unas cuantas normas para que sea seguro
La presión tiene que sentar bien. Unas pocas normas sencillas ayudan.
Quien lo lleva decide. Se lo pone y puede quitárselo sin ayuda, en cualquier momento. Si un niño no puede quitárselo solo, todavía no es el adecuado.
Firme no es lo mismo que apretado. Con el chaleco, respirar y moverse tiene que seguir siendo fácil. Empieza holgado y ve apretando poco a poco.
Primero, ratos cortos. Diez minutos y fuera. Mucha gente descubre que lo quiere en ciertos momentos, no todo el día.
Nunca como castigo y nunca para inmovilizar a nadie. La presión se ofrece, no se impone. Si tu hijo o tu hija tiene calor, se inquieta o se enfada, quítaselo y prueba otro día.
Encontrar los momentos adecuados
La mayoría de las personas acaban usando la presión en los mismos pocos momentos.
Las transiciones son uno de los principales. Salir de casa, llegar a un sitio nuevo, el paso del cole a casa. Una sudadera que se pone en el coche y se queda puesta la primera media hora en casa puede suavizar ese cambio.
Los deberes son otro. A algunos niños les cuesta menos estar sentados con un poco de peso sobre los hombros, o después de unos minutos con la banda.
Y el final del día. La presión puede formar parte de la desconexión, junto con una rutina tranquila. Si lees neerlandés, Sleepchat Part 1 es un diario para la hora de dormir con preguntas sobre el día y una pequeña tarea en cada página, desde consejos de respiración hasta ejercicios de relajación. Rellenarlo juntos bajo una manta es una buena forma de terminar.
Deja que sea el niño quien elija el momento, y también si hoy es día de sudadera o no. Lo que ha elegido es lo que se pondrá.
También funciona fuera de casa
La sudadera está hecha para parecer ropa normal. Esa es la idea. En el cole es solo una sudadera. Aun así, cuéntaselo al profesor, para que entienda por qué tu hijo o tu hija puede querer dejársela puesta en clase.
La presión profunda tampoco se acaba con la infancia. El chaleco Bear Hug está hecho para niños y adultos, y debajo de un jersey no se ve. Muchos adultos autistas lo llevan en el trayecto al trabajo, en una reunión larga o en el viaje de vuelta a casa después de una visita familiar. La Stretch easy cabe en un cajón del escritorio.
Si estás leyendo esto por ti, pruébalo primero en casa, una tarde tranquila. Fíjate en lo que te ayuda y luego llévalo a los momentos más difíciles.
De vuelta al sofá
El mismo sofá, unas semanas después. Las cuatro y media, y ahora fuera hay un poco más de luz.
La mochila sigue aterrizando en el recibidor. Los zapatos siguen yendo cada uno por su lado. Pero tu hija ya lleva puesta su sudadera. Se la puso en el coche. Se deja caer en el sofá, se pone un cojín sobre las rodillas y te cuenta qué tal le ha ido el día.
Algunos días todavía cae la montaña entera. No pasa nada. Los cojines no se van a ir a ninguna parte. Simplemente, ahora tiene otra forma.
Dónde buscar
Todos nuestros productos de presión profunda están en la categoría Peso y presión profunda.
- Peso que no se ve: NordicHug Weighted Hoodie, con bolitas de vidrio silenciosas cosidas en compartimentos por toda la parte superior del cuerpo, en tallas desde 6 a 8 años hasta 12 a 14 años.
- Un apretón firme: chaleco Bear Hug, una envoltura ajustable con dos tirantes, en cuatro tallas de la S a la XL, lavable en agua fría.
- Empujar: Stretch easy, una banda elástica de nailon y lycra en tres tallas, para alturas de hasta 180 centímetros.
- Para la hora de dormir, en neerlandés: Sleepchat Part 1, un diario de tapa dura de 112 páginas con preguntas sobre el día y una pequeña tarea en cada página.