En resumen
- Un aula exige mucho de los sentidos a la vez. Las herramientas pequeñas pueden quitar un poco de esa carga.
- Haz visible el tiempo, deja que el cuerpo se mueva, baja un poco el ruido y muestra el día en imágenes.
- Acuérdalo antes con el profesor. Una herramienta funciona mejor cuando se siente normal, no especial.
Es martes por la mañana, las nueve y diez, y acaban de repartir el examen de mates. Una silla chirría. Alguien al fondo saca punta a un lápiz, vuelta tras vuelta. El niño de la mesa de al lado golpea la regla contra el pupitre. Encima de la pizarra, el reloj hace tictac.
Tu hija ha leído la primera pregunta cuatro veces. Sabe cómo hacerla. Anoche hizo una igual en la mesa de la cocina. Pero cada vez que llega al final de la frase, el golpeteo la distrae.
Entonces el profesor dice: «Quedan veinte minutos». Veinte minutos. ¿Cuánto es eso, exactamente? ¿Suficiente para terminar? Levanta la vista hacia el reloj, y el reloj solo hace tictac.
Si has oído alguna versión de esta historia en la puerta del colegio, este artículo es para ti. Trata de las pequeñas herramientas que se colocan sobre un pupitre o a su alrededor. Ninguna cambia el aula. Cambian cuánto de ella le llega a tu hijo o hija.
Un aula son muchas cosas a la vez
Piensa en lo que se le pide a un alumno durante un examen. Quedarse quieto. Ignorar el ruido. Leer. Pensar. Controlar el tiempo. Guardarse todas las preguntas hasta el final.
Para muchos niños autistas, cada una de esas cosas es una tarea aparte. Los sonidos no se quedan en segundo plano. Estar quieto cuesta esfuerzo. El tiempo es algo que los demás parecen sentir, y ellos no.
Así que la energía que debería ir a la primera pregunta se va en todo lo que la rodea. Al llegar a la tercera, el depósito está vacío.
Cada una de las herramientas que verás a continuación quita una de esas tareas de la carga. No todas le irán bien a tu hijo o hija. Elige la tarea que más energía le cuesta y empieza por ahí.
Convierte el tiempo en algo que se pueda ver
«Veinte minutos» es solo una palabra. No tiene forma. Un Time Timer la convierte en una figura.
Giras el disco hasta el tiempo que quieras. Aparece una sección de color que se va haciendo más pequeña a medida que pasan los minutos, hasta desaparecer. Basta un vistazo para ver cuánto queda. Sin cuentas, sin leer el reloj, sin preguntar.
Funcionan en silencio, sin tictac. Eso importa en una sala donde un reloj que hace tictac ya es uno de más.
El Time Timer PLUS llega hasta sesenta minutos. Mide catorce por dieciocho centímetros, con números grandes y un disco rojo tras un plástico transparente. El sonido final se puede subir o bajar.
El Time Timer TWIST es más pequeño y rojo por fuera. Se ajusta de cero a noventa minutos simplemente girándolo. Tiene la parte trasera magnética, así que se puede pegar a una superficie metálica donde toda la clase lo vea.
Para alumnos mayores con tareas más largas, hay un Time Timer PLUS con disco morado que llega hasta ciento veinte minutos.
Un apunte práctico. Las pilas no están incluidas. El TWIST usa una pila AAA; los modelos PLUS, una AA. Cómpralas el mismo día, o el temporizador se quedará en un cajón.
Deja que el cuerpo se mueva para que la cabeza se quede
Algunos niños piensan mejor cuando se les permite moverse un poco. Decirles que se estén quietos puede hacer que pasen toda la clase concentrados en estarse quietos.
Un cojín de asiento como el Disc’o’Sit le da a ese movimiento un lugar tranquilo al que ir. Está lleno de aire, así que el niño sigue haciendo pequeños movimientos mientras está sentado. Un lado tiene relieves y el otro es liso. A algunos niños les gustan los relieves y a otros no. Deja que prueben los dos.
La versión junior mide treinta y dos centímetros de diámetro, es roja y está pensada para niños de hasta unos doce años. La versión senior mide treinta y nueve centímetros, es gris y va bien para niños más grandes y adultos. Los inflas tú mismo.
Pruébalo primero en casa, mientras hace los deberes. Si ahí ayuda, vale la pena comentarlo con el profesor.
Baja un poco el volumen
Las orejeras no dejan el aula en silencio. Bajan el volumen, de modo que el golpeteo de la regla queda un poco más lejos. Tu hijo o hija sigue oyendo al profesor.
Para el colegio, una protección ligera suele bastar. Las Peltor Kid son para niños de hasta unos siete años. Pesan 140 gramos y reducen el sonido en 27 decibelios, en verde o rosa. A partir de unos ocho años, las Peltor Optime One ofrecen los mismos 27 decibelios con 187 gramos, en amarillo.
Guárdalas en la mochila del colegio, no en casa. Y deja que tu hijo o hija decida cuándo ponérselas.
Muestra el día antes de que ocurra
Gran parte del estrés en el aula empieza antes del aula. Una clase de natación que nadie mencionó. Una visita al dentista a media mañana. Las sorpresas también cuestan energía.
El set básico de EasyAuti tiene 50 tarjetas magnéticas con imágenes en una caja metálica. Cada tarjeta mide cuatro por cuatro centímetros. Incluyen colegio, comida, recoger, jugar juntos, jugar solo, deporte y natación. Prepara el día siguiente en la nevera la noche anterior. Por la mañana, tu hijo o hija puede ver por sí mismo lo que le espera.
Para la clase, y para más adelante
Habla con el profesor antes de meter nada en la mochila. Explícale para qué sirve la herramienta y acordad cuándo se puede usar.
A menudo ayuda que la herramienta sea de todos. Un Time Timer en la mesa del profesor durante un examen ayuda a toda la clase, no solo a un niño. Nadie queda señalado, y muchos profesores notan que el aula se calma.
Y nada de esto se queda en la puerta del colegio. Los estudiantes de instituto y universidad usan un temporizador para dividir un trabajo largo en partes. Los adultos autistas ponen un Disc’o’Sit Senior en la silla de la oficina o guardan unas orejeras en un cajón del escritorio para la oficina diáfana. Si estás leyendo esto por ti, se aplica la misma regla. Elige la tarea que más te cuesta y empieza por ahí.
De vuelta al examen de mates
La misma aula, unas semanas después. El mismo examen, las mismas sillas que chirrían. El niño de la mesa de al lado sigue golpeando la regla.
Pero hay un Time Timer rojo en la pizarra, y una porción roja se va encogiendo en silencio. Tu hija está sentada sobre un cojín rojo y se mueve un poco mientras lee. Unas orejeras amarillas, un poco grandes, mantienen el golpeteo a distancia.
El profesor dice: «Quedan veinte minutos». Ella no mira el reloj. Puede ver cuánto queda. Pasa la página y empieza la pregunta seis.
Dónde encontrarlas
Encontrarás estas herramientas en nuestra categoría Aprender.
- Temporizador visual para colgar: Time Timer TWIST, se ajusta de cero a noventa minutos girándolo, con parte trasera magnética.
- Temporizador visual para la mesa: Time Timer PLUS, hasta sesenta minutos, catorce por dieciocho centímetros, volumen de sonido ajustable.
- Para tareas más largas: Time Timer PLUS blanco 120 minutos, con disco morado y señal final opcional.
- Cojín de asiento para niños: Disc’o’Sit Junior, treinta y dos centímetros de diámetro, para niños de hasta unos doce años.
- Cojín de asiento para alumnos mayores y adultos: Disc’o’Sit Senior, treinta y nueve centímetros de diámetro, hasta 120 kilos.
- Orejeras hasta unos siete años: Peltor Kid, 27 decibelios, 140 gramos.
- Orejeras a partir de ocho años: Peltor Optime I, 27 decibelios, 187 gramos, en amarillo.
- Tarjetas con imágenes para el día siguiente: set básico de pictogramas EasyAuti, 50 tarjetas magnéticas en una caja metálica.