En resumen
- Un sermón le pide a un niño que escuche. Un juego le pide que juegue su turno. Lo segundo suele ser mucho más fácil.
- Los juegos cooperativos ponen a todos en el mismo bando. El rival es la marea o el tiempo, no tu hermano.
- En los juegos de cartas, la pregunta la hace la carta. Eso os quita presión a ti y a tu hijo.
Es domingo por la tarde en la mesa de la cocina. A tu hija le falta una casilla para llegar a casa. Su hermano saca un seis, cae en su casilla y la manda de vuelta a la salida. Durante un segundo nadie se mueve. Luego el tablero sale volando y una ficha roja rueda bajo el radiador.
Ya sabes lo que viene después, porque lo has dicho antes. Solo es un juego. Todo el mundo pierde alguna vez. Tienes que aprender a saber perder. Ella se queda mirando el borde de la mesa. No le entra nada.
Más tarde lo intentas de otra forma. ¿Qué tal el cole? Bien. ¿Qué ha pasado en el recreo? Nada. Fin de la conversación.
Si eso se parece a tu fin de semana, este artículo es para ti. Va de juegos. No como premio por portarse bien, sino como un lugar donde se puede aprender sin que nadie suelte un discurso.
Un sermón pide mucho a la vez
Piensa en lo que una charla le pide a un niño. Quedarse quieto. Mirar al adulto. Seguir las palabras. Encontrar una respuesta, rápido, mientras todavía está disgustado.
Para muchos niños y adultos autistas, eso es mucho a la vez. Las palabras no paran de llegar y no hay forma de saber cuándo terminarán.
Un juego funciona de otra manera. Las reglas están sobre la mesa. Todo el mundo sabe a quién le toca. Las miradas van al tablero, no a la cara del otro. Hay un principio claro y un final claro. Dentro de ese marco, las cosas más difíciles se vuelven más fáciles de practicar. Esperar. Perder. Pedir ayuda. Decir cómo te sientes.
Cuando el rival es el juego
El tablero por los aires suele tener la misma causa. Una persona gana, así que otra pierde, a menudo alguien a quien quiere.
Los juegos cooperativos eliminan eso. Todos juegan juntos contra el propio juego. Ganáis todos o perdéis todos.
En Sandcastles, la marea está subiendo. Los jugadores reúnen arena, palas y cubos y construyen juntos sus castillos antes de que lleguen las olas. ¿Primero levantáis un muro de arena o seguís construyendo? Eso es una conversación, no una pelea. Una partida dura de 15 a 20 minutos, para uno a ocho jugadores, a partir de cinco años.
En Harvest Time, el huerto está lleno. Maíz, zanahorias, judías y tomates. Hay que recogerlo todo antes de que llegue el otoño. Es fácil de aprender y demuestra que ayudarse unos a otros puede marcar la diferencia.
Home Builders es para niños a los que les gusta tener un plan. Juntos construís casas de todo el mundo. Un iglú, un tipi, una casa flotante. Los terremotos, las tormentas, las inundaciones y los incendios forestales pueden dañarlas, y entonces las reparáis juntos. La primera partida pide tres casas. Cada partida siguiente añade una más, hasta nueve. Hay siete niveles, así que los niños mayores también siguen enganchados.
Cuando gana el otoño, nadie ha vencido a nadie. Habéis perdido juntos y podéis volver a intentarlo juntos. Es una sensación muy distinta al final de un domingo.
Deja que la carta haga la pregunta
«¿Cómo te sientes?» puede sonar a examen cuando lo pregunta un padre o una madre. La misma pregunta en una carta es simplemente la siguiente carta.
That’s how I see myself! autism tiene 70 cartas para niños a partir de ocho años. Hay cartas de afirmaciones, cartas de situaciones y preguntas de escala sobre cómo alguien piensa, siente y actúa. La palabra autismo no aparece en las cartas. Por eso el juego también funciona con niños que no son autistas, en casa o en grupo.
El Feel Good Game trata de los sentimientos por su nombre. Alegre, enfadado, asustado, triste, orgulloso, celoso. Textos, imágenes y preguntas ayudan a ponerles palabras. Ten en cuenta que este juego está en neerlandés.
Responde tú también a las cartas. Si empiezas tú, tu hijo oye que los adultos también tienen miedo o celos. Sin necesidad de discursos.
A veces un niño necesita oír lo que va bien
Algunos niños oyen mucho «para», «espera» y «ahora no». Oír lo que sale bien puede necesitar un poco de ayuda.
El Compliment Game Autism tiene 80 cartas con cumplidos, pensadas para niños con autismo y para todas las personas que conviven y trabajan con ellos. Algunas hablan del esfuerzo, de aprender nuevas habilidades. Saca una carta en la cena y dásela a alguien de la mesa. Deja que tu hijo también dé una. Una carta que haya gustado puede ir a la nevera.
Cómo hacer que funcione en tu mesa
Elige un momento tranquilo. No justo después del cole, ni la noche antes de un viaje.
Que sea corto. Una ronda de quince minutos es mejor que una hora que acaba en lágrimas.
Lee las reglas antes de jugar. A algunos niños les gusta mirar las cartas primero, antes de que empiece algo nuevo.
Deja que tu hijo le explique las reglas a otra persona. Ser el experto sienta bien.
Sáltate la charla final. Nada de «¿y qué hemos aprendido hoy?». Si el juego ha cumplido su función, no necesita resumen.
Y para mientras todavía sea divertido. Así la siguiente partida empieza con más facilidad.
En clase, y para adolescentes y adultos
En el colegio, un juego convierte una lección sobre las diferencias en una conversación. That’s how I see myself! se puede jugar con un grupo de niños con y sin autismo. Cada uno dice cómo piensa y siente en la misma situación. ¿Qué reconocen unos en otros? Un niño también puede usar algunas cartas para explicar a sus compañeros cómo vive él una situación. Eso suele decir más que cualquier charla desde la pizarra.
Para adolescentes y adultos tras un diagnóstico, la pregunta suele ser más grande. ¿Qué significa el autismo para mí? Mapping Autism te ayuda a crear un mapa mental a partir de cuatro temas. Funciones ejecutivas, coherencia central, teoría de la mente y procesamiento sensorial, con 50 cartas cada uno. Al final miras lo que tienes delante y te preguntas qué ves y cómo te hace sentir. Solo está disponible en neerlandés y alemán.
De vuelta en la mesa de la cocina
La misma mesa, unos domingos después. Las olas se acercan. Tu hija estudia el tablero y luego señala. «Primero el muro. Luego terminamos la torre».
Su hermano tira el dado. Funciona, por los pelos. Los dos lo celebran.
A la semana siguiente gana la marea. Ella resopla, se encoge de hombros y vuelve a colocar las piezas. Nadie dijo ni una palabra sobre saber perder. No hizo falta.
Dónde encontrarlos
Todos nuestros juegos están en la categoría Juegos.
- Un primer juego cooperativo: Sandcastles, a partir de cinco años, de uno a ocho jugadores, de 15 a 20 minutos.
- Fácil de aprender: Harvest Time, recoged juntos la cosecha antes de que llegue el otoño.
- Para quienes planifican y para niños mayores: Home Builders, siete niveles, de tres casas hasta nueve.
- Hablar de uno mismo: That’s how I see myself! autism, 70 cartas a partir de ocho años, sin la palabra autismo.
- Palabras para los sentimientos: Feel Good Game, de alegre a celoso, en neerlandés.
- Oír lo que va bien: Compliment Game Autism, 80 cartas de cumplidos, algunas sobre el esfuerzo de aprender nuevas habilidades.
- Tras un diagnóstico: Mapping Autism, cuatro temas con 50 cartas cada uno, en neerlandés o alemán.